WINES & SPIRITS


¿Cómo catar un vino?


Hemos hablado de todo tipo de vinos, diferentes procesos de producción, instrumentos para hacer más placentera la experiencia de beber. Pero nunca contestamos a la pregunta de cómo catar un vino.

Muchos creen que el rito detrás de cómo catar un vino es innecesario, sin embargo son muchos años de experiencia para lograr descubrir lo más profundo de cada vino. Obviamente que no siempre debemos hacer toda la parafernalia a la hora de tomar, pero cuando nos enfrentamos a un vino por primera vez es importante observar su color y cuerpo, su aroma, su sabor y su retrogusto.
¿Cómo catar un vino? Es más fácil de lo que parece. Primero se debe servir una medida pequeña en la copa y hacerla mover dentro de la misma. Allí observaremos qué queda sobre el cristal para ver el cuerpo que tenga y el contenido alcohólico. Cuanto más duraderas sean las lágrimas mayor serán esos factores.
Luego veremos el color al catar un vino. Ya hemos hablado de vinos tintos y blancos, en este caso hay que conocer qué se espera para saber si estamos frente a un vino de calidad. Los vinos apagados y opacos probablemente sean una decepción en el paladar.
Luego pasaremos al aroma, donde trataremos de sentir los diferentes descriptores aromáticos del vino. Para catar un vino hay que introducir la nariz en la copa y aspirar profundamente. Vale la pena oler también el fondo de copa, es decir, luego de tomarla, allí se sienten más aromas que no aparecieron en primera instancia.
Por último, la parte más emocionante de catar un vino es el saborearlo. Se debe tomar un buen sorbo y no temer de moverlo por toda la boca para que llegue a todas las papilas gustativas de la lengua por igual. Conviene tomar un poco de aire por la nariz antes de tragar el vino. Luego, expulse el aire por la nariz para sentir aromas retro nasales.




|El vino y el cine|

Al igual que sucediera con el post anterior, hoy volveremos a hablar de nuestra bebida predilecta junto con otra arte. El vino y el cine están relacionados desde hace mucho tiempo. Se han hecho varias películas que giran en torno al tema.
El vino y el cine se encontraron en la obra “Entre Copas” (Sideways), en la cual dos amigos recorren varios viñedos antes del matrimonio de uno de ellos. Vaya uno a saber por qué, el guión marcó que Paul Giamatti tratara al Merlot como un vino de segunda, lo cual, según especialistas, afectó su consumo en algunas partes del mundo.


 Algo muy interesante de esta relación entre el vino y el cine es que el personaje principal tiene guardado un 1961 Château Cheval Blanc, un vino muy apreciado por él, que desea tomarlo en una ocasión especial. Le dicen que el sólo hecho de tomarlo convierte a ese momento en especial y él lleva ese consejo al extremo tomándolo en un vaso de plástico en un restaurante de comida rápida.

 También existe una película basada en hechos reales, se trata de “Guerra de Vinos” (Bottle Shock) y en este caso el vino y el cine se encuentran en la historia de la primera comparación que se hizo entre vinos franceses y americanos en 1973, la cual fue ganada por los vinos del nuevo mundo para sorpresa de todos en ese momento.